jueves, 5 de mayo de 2011

Óvulo lunar

Dos lunas se reflejaron
unidas en un sólo horizonte invisible
Donde las nubes colorearon ambos elementos
En un oscurecido anochecer devoto contrapuesto
por una claridad diurna anaranjada
Cayó una semilla en medio del horizonte
Retumbaron ondas en el vacío
Se expandió el primer tallo en un sólo punto de fuga
Salieron dos tallos
Una apuntando hacia el anochecer
otra hacia el amanecer
Extendiéndose a un ritmo peristáltico
haciendo uno el reflejo del otro
Abriéndose hacia la luna
formando un tronco unísono en ambas dimensiones
En un vaginal campo espacial
Complementando masculino con femenino
Las primeras dos ramas fueron un hombre
Ambos se movían al contrario del otro
Como un espejo
Creciendo desde dentro, como un feto
Hasta hacerse hombre
De su costilla salió la segunda ramificación
La mujer, creciendo desde el sexo
posándose en las piernas del hombre
Sellando un orgasmo cósmico
Gestando su múltiplo en hombres, y luego mujeres
Donde la fornicación crea ramas contrarias
por medio de orgasmos femeninos
Llegando a un punto de tope
En el cual las lunas comienzan a ser absorbidas por las ramas
opacando la luz lunar
Transformando el amanecer y el anochecer
en estados de luz y sombra
Las ramas humanas caen al agua desde ambos cielos contrapuestos
cayendo uniformemente en posición fetal
Mientas cae LA LUNA, rompiendo el espejo
En aguas infinitas, en donde el horizonte es una onda amorfa
Y los cielos se transforman en EL CIELO
Creando así, el óvulo primordial
que gesta, que crea
En forma de LUNA

Ignacio Hernán Rojas Vallejo

lunes, 25 de abril de 2011

Saudade marítima

Como el mar
Se pierde en la pupila
En la inmensidad del horizonte
Recuerdos castrados de brisas saladas
En la cresta de la ola
Dedos ancianos
Se pierden en la resaca
De mañanas alcohólicas
Por amores lejanos
Te miran esos ojos ciegos
De sirena ambulante
Y te niegas con cara de náufrago seco
Puñado de arena rocoso
Frío marítimo
En la saudade mañanera
Te mece una vez más
Por esos labios embarcados en otro barco
Y acuñados en el alma
El grito de la ola hizo llorar
al anciano que esperó la vida
sentado en la roca del primer beso
Mientras los peces rompen muertos en la costa
Botellas antiguas
chocan agudo después de la tormenta
En estos días en donde el mar
permanece nostálgico.

El Alicurco

lunes, 11 de abril de 2011

Pisos contrarios

El llanto seco
desde el techo
hizo eco en el vacío
Mientras una mano
rasguña la almohada
hasta rajar el algodón
El ahogo infantil
sucede a la par
con la penetración prematura
Y en el piso de arriba
la cuna se mece rabiosa
Abajo, la cama rechina
a un ritmo desconocido
En el umbral nocturno
de madrugadas chillonas

El Alicurco

lunes, 4 de abril de 2011

Por una muerte bien vivida

Siempre esperé a que la muerte tocara mi puerta
La esperaba con vino tinto
A eso de las doce de la mañana sentado en el living
Nunca llegaba
Me reí de tantos políticos y de religiosos para llamar su atención
Tomé mil riesgos para que se acercara a la entrada
Quería encararla
Nunca me importó su apariencia
Si fuese hombre o mujer
Quería que tocara mi puerta para tomarme una copa con ella
Hablar toda la mañana y noche hasta caer de borrachos
Pondría un tango en mi radio distorsionada
Y bailaría hasta la eternidad
Sería el Gardel de la noche
Pero llegó silenciosa en un sueño
La reconocí con una sonrisa
Sentí mis manos por última vez
Mis dedos, como si fuera un recién nacido
Junto con eso mis recuerdos
Pasaron tantas mujeres, tantas angustias y miedos
Que en este momento me son menos importantes que el papa
Prefiero imaginar a mis hijos, mi mujer, las amistades vivas y difuntas
Porque al final de la canción lo único que importa es el recuerdo vivo
Saber que todo lo que hice fue a mi manera
Y saber que esto termina acá
Con la puerta abierta y el vaso vacío
Me fui, al cabaret de los muertos
Nos vemos mañana

Ignacio Hernán Rojas Vallejo

domingo, 3 de abril de 2011

Canto carnicero

El cuchillo cae
Sudor que quema
Costillas de cordero
Longanizas convertidas en péndulos en tardes ventosas
Las ventanas sudan grasa
Un perro muerde su propia encía
Delantal blanco
Sangre coagulada
Calor húmedo
Un anciano se quita una costra del codo frente a la carnicería
La cabeza de cerdo mira un niño
El cuchillo cae
Las moscas frotan sus patas
La costra sale, el codo sangra
El perro come su propio diente
Las longanizas se detienen
Una gallina es degollada
El niño llora
El cuchillo cae
Las frentes sudan
Mujeres gordas con maquillaje corrido
Carne molida
El viejo lame su codo
Patas de gallina
El cuchillo cae
Vacas colgadas
El perro ladra
Cuchillo rojo

El Alicurco

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cabarets de letras

Las letras pueden ser putas disfrazadas de intelectuales
Pueden escribir los mejores placeres para cualquier tipo de lector
La sintaxis puede ser igual de confusa que labios femeninos
Pueden redactar mentiras y orgasmos mayúsculos con brevedades parecidas al haiku
Ni hablar de caligrafías redondas y sensuales
Pueden dar erecciones lingüísticas a los analfabetos
Porque leer no es muy distinto a llevarse a una prostituta a la cama
Y comprender las letras es meterse a la mente de una mujer
Son tan sólo símbolos amorfos que se ligan con los labios
Se deslizan entre los dientes, escupen y nacen palabras conformadas por letras
Cada una con su propia forma y tamaño, con distinta actitud y personalidad
Cabarets de bocas, con filas largas de lectores afuera, esperando saciar su hambre
Nos hablan a través de los niños, de los travestidos, de los amigos, de los asesinos, de las esposas, de las amantes.
Palabras hay muchas, mujeres, también, letras muy pocas.

El Alicurco

viernes, 4 de marzo de 2011

Puerta sonriente

Ayer se posó una sonrisa afuera de mi puerta
Con los labios pintados en acuarelas
Y con dientes de publicidad dental
Balbuceó toda la tarde un tarareo
No tocó la puerta nunca
Estaba ahí, parada
Veía la sombra de sus pies sonrientes
No se iba nunca
¿Por qué no tocaba?
Puse mi oreja en la puerta de entrada
Escuchaba su sonrisa
Estaba ahí
Con toda la boca coloreada
Tarareando en la entrada de mi casa
Hasta el blanco de sus dientes oía
Se posó otra vez, en la noche
Sin mover los labios
De vez en cuando veía si todavía estaba
Podía sentirla, pero
¿Por qué no tocaba?

El Alicurco

domingo, 6 de febrero de 2011

Una vida de letras

Se queman sus lentes por ser un intelectual
Mientras se derrite el marco de plástico y rasguña el vidrio óptico con su mano izquierda
Porque seguía creyendo ser un intelectual
Su trabajo de imprenta sofisticada
Letra curva e inclinada hacia la derecha que demuestra cierta nostalgia y pesimismo
Fumando sus últimas palabras en el rojo del fuego
Desesperado por su piel irritada, y su lápiz sudoroso
Con el rostro endurecido de palabras que perdieron sentido desde los seis años
Nunca dejó de ser un hombre de traje verde, porque creía ser un intelectual
A estas horas de la mañana, escribiendo con manos veloces sus quemaduras
Mientras flamea su espalda, sus lentes y su letra
Con la goma de los zapatos esparcida en el piso de madera
Dando al mundo su cólera literaria, palabras de un hombre contra el mundo
Un hombre con lentes y traje verde, que vivió una vida apasionada junto al fuego
Ardiendo en la ceguera de vidrios rasguñados, de oraciones desordenadas, pero finas
En el papel de un intelectual que escribió sus últimas palabras con cenizas

El Alicurco

sábado, 29 de enero de 2011

Quimeras de cama

En unos segundos encontré mis pestañas encima tuyo, junto con un aire frío en la espalda que me obliga a sostenerte.
Hallé el relieve de tu piel, con los ojos encima de tus poros.
Y mientras suspiro futuros indeseables en tu hombro, susurro entre el lóbulo y el aro de tu oreja todo lo que no digo cuando tus ojos me vigilan.
Mientras cada minuto un haz de luz atraviesa la ventana y pareciera que nos busca entre las sábanas y la alfombra, yo miro tus uñas que reflejan el sol muy cerca de mi almohada. Y termino descubriendo nuestras extremidades inmersas en la humedad del rocío diurno.
Entre cuerpos desnudos no hay pudor mientras permanezcan los cuerpos juntos. A merced de la verdad que revelan los defectos corporales, y un perfecto instante para enamorarse de aquellos lunares únicos que formarán parte de la retina.
Perdido entre los pensamientos del instante, y con miedo a lo que podría venir en la ausencia entre dedos que no te hallan.
Porque esta quimera ardiente no se calla nunca, y aunque se rompa, seguirá ardiendo en un rincón, esperando flamear por las noches vagabundas de entrañas solitarias.
Es sabor a cenizas cuando en mañanas como éstas me pierdo en los pliegues de tus labios sedados en sueño, chocando los dientes y el aliento para dormir. Dejar de pensar qué aguarda cuando por fin te despiertes y te arropes con pudor.
Me doy cuenta de que el sonido metálico de la hélice del techo está funcionando. Circular, infinito, un circuito que seguirá repitiéndose por siempre.
Mientras apoyo mi cabeza en tus costillas, el devaneo giratorio penetra mis orejas, corroborando que tu piel sigue aquí, esperando en el silencio eléctrico las primeras palabras que me dirás.

El Alicurco

lunes, 27 de diciembre de 2010

Déjala, es ELLA

Rechinan, rechinan...
Como si se oxidaran los dientes
Un ladrido adolescente, de aquellas malas épocas
El dolor de las calles vacías empiezan
Es medianoche, está húmedo... rechinan
El poste del frente parpadea por el ruido
Mujer, es tarde, para por un momento
Se desgarra la lengua entre los dientes
Y la ciudad se encoge en el luto
Casas, autos, basureros, postes defectuosos
Rechinan... las rejas tiemblan esta noche por esa boca
Casi no queda maquillaje en el ardor de sus ojos
Nadie se atreve a salir de sus hogares
Lo perdió
Madrugada de silencio para cada miembro de la ciudad
Se escuchan los gritos de dolor hasta el bosque limítrofe
Y las hojas tiemblan por esos dientes
Gatos se deslizan entre callejones oscuros esquivando el llanto
Santa verdad, santa mentira, hasta las campanas de la iglesia se callan
El por qué no basta, cualquier objeto, cualquier insecto comprende su dolor
Rechinan y rechinan mientras se ahoga en la ropa de sus hombros
Porque lo perdió, y nadie puede reponer esa pérdida
Aquella mujer, la de ésta medianoche
Poco sucede, pero todos la sentimos
Por eso callamos, por eso mismo no hay de qué apenarse
Nada más el silencio es quién puede acompañarla
Se apagó el poste
Sucede que se le acabaron los dientes y se quedó dormida... rechinan

El Alicurco