Hace tanto tanto
Que la ciudad inunda el cielo
Que los vidrios nocturnos acarician círculos y destellos de luces
Reflejos de neón, que tiñen los rostros perdidos
Cables retorcidos se deslizan entre las calles por postes
Edificios erectos, que violan el Sol durante el día
Hace tanto tanto
Que la gente llora gris
Que el humo urbano emana dolores nostálgicos de idas
Que los trenes evaporan lágrimas
Y los aviones tartamudean vientos sin vuelta
Hace tanto, tanto
Que metales verticales y propagandas
Que ciegos y mantas
Que calles vacías
Y tanta, tanta ciudad
El Alicurco
Pieza de tela que cuelga en la parte superior de la cortina o cortinaje como adorno pero que es independiente de su mecanismo permaneciendo fija.
lunes, 12 de septiembre de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
Retrato, memoria
Se cayó la nitidez
del rostro de piel encuadrado
Pálida quedó, demasiado
casi incógnito sus ojos pasionales
En una mesa, en un rincón
a la vista de toda la casa
Un recuerdo roto, triste
En un fragmento de su cuerpo
En todo el blanco y el negro
Opacado por el tiempo
Inmortal en el recuerdo
Aquellos dos puntos negros
vigilantes, eternos
Se borran junto al peso
del tiempo y del cuerpo
Cayendo lo mundano
Y esa figura borrosa
latente de memoria
De la mía
Enmarcada ella
Aún mirándome
Aún mirándola
En lo que es casi
una pantalla en blanco
El Alicurco
del rostro de piel encuadrado
Pálida quedó, demasiado
casi incógnito sus ojos pasionales
En una mesa, en un rincón
a la vista de toda la casa
Un recuerdo roto, triste
En un fragmento de su cuerpo
En todo el blanco y el negro
Opacado por el tiempo
Inmortal en el recuerdo
Aquellos dos puntos negros
vigilantes, eternos
Se borran junto al peso
del tiempo y del cuerpo
Cayendo lo mundano
Y esa figura borrosa
latente de memoria
De la mía
Enmarcada ella
Aún mirándome
Aún mirándola
En lo que es casi
una pantalla en blanco
El Alicurco
domingo, 10 de julio de 2011
Bajo el dolor de las palmas
Duele, pese a ser piel muerta
y podría doler cualquier otra cosa.
Sin querer ser estigma, tanto dolió aquella escena
que quise enterrarla en el cuerpo.
¿Por qué las palmas?
Si no soy ningún Cristo.
Pasa que la lanza fue uña, y no fue enterrada en la costilla.
Casi por acto reflejo las cinco marcas en ambas ya estaban.
No era sangre y agua.
Fue la despedida entre ambos
Dolía más que el nudo intragable posado en la garganta
Pero tampoco era eso lo que más dolía.
Fue el peor dolor pasional que pudo pasar.
Se enfrió la sangre, porque no quise ver más.
Al rasgar aquellas acolchadas capas de grasa y piel,
el dolor pasó a un segundo plano.
Fue el momento en donde todo pensamiento y dolor corporal se detuvo,
supe que me acompañarías para toda la vida, en las manos.
El Alicurco
y podría doler cualquier otra cosa.
Sin querer ser estigma, tanto dolió aquella escena
que quise enterrarla en el cuerpo.
¿Por qué las palmas?
Si no soy ningún Cristo.
Pasa que la lanza fue uña, y no fue enterrada en la costilla.
Casi por acto reflejo las cinco marcas en ambas ya estaban.
No era sangre y agua.
Fue la despedida entre ambos
Dolía más que el nudo intragable posado en la garganta
Pero tampoco era eso lo que más dolía.
Fue el peor dolor pasional que pudo pasar.
Se enfrió la sangre, porque no quise ver más.
Al rasgar aquellas acolchadas capas de grasa y piel,
el dolor pasó a un segundo plano.
Fue el momento en donde todo pensamiento y dolor corporal se detuvo,
supe que me acompañarías para toda la vida, en las manos.
El Alicurco
jueves, 2 de junio de 2011
Donde cae la ciudad
Hábitat ciega, gris
Punto de fuga sin rumbo
perdido en historias colectivas
en las peatonales
Donde la gente deja una angustia
en la última quemada del cigarrillo
ajustándose en una grieta de tiempo
cargado de pensamientos perdidos
El lineal movimiento urbano
funciona a un ritmo propio
configurado por seres individuales
pero en donde lo individual no existe
El hombre se hace hombre
cuando su figura destaca de la masa
y tiene tiempo de mirar aquellas colillas
que emanan sus últimas señales de nicotina
Son aquellos gases coloristas que tiñen el cielo
De autos, motos y cigarrillos
que hacen arder lo ojos
Como si esa angustia perteneciera a todos
Edificios de punta fría
hacen sombra al cielo
Sonidos metálicos rebotan
en las miles de ventanas opacas
En donde el sonido se vuelve mudo en las calles
de tanto insistir con la bocina
Porque el hombre deja de ser hombre
frente a su dimensión urbana
El hábitat se mueve
en su propia vuelta circular
Y el hombre está en el centro
de ese movimiento de calles
El Alicurco
Punto de fuga sin rumbo
perdido en historias colectivas
en las peatonales
Donde la gente deja una angustia
en la última quemada del cigarrillo
ajustándose en una grieta de tiempo
cargado de pensamientos perdidos
El lineal movimiento urbano
funciona a un ritmo propio
configurado por seres individuales
pero en donde lo individual no existe
El hombre se hace hombre
cuando su figura destaca de la masa
y tiene tiempo de mirar aquellas colillas
que emanan sus últimas señales de nicotina
Son aquellos gases coloristas que tiñen el cielo
De autos, motos y cigarrillos
que hacen arder lo ojos
Como si esa angustia perteneciera a todos
Edificios de punta fría
hacen sombra al cielo
Sonidos metálicos rebotan
en las miles de ventanas opacas
En donde el sonido se vuelve mudo en las calles
de tanto insistir con la bocina
Porque el hombre deja de ser hombre
frente a su dimensión urbana
El hábitat se mueve
en su propia vuelta circular
Y el hombre está en el centro
de ese movimiento de calles
El Alicurco
domingo, 29 de mayo de 2011
Amando con viseras
Amantes en camino
sin andar
Se fueron en una carroza añeja
Sobre calles urbanas
En un caballo desambientado
Uno ideando al otro
Enfocados en su corto futuro, con los ojos parchados
Creyendo que la periferia no importa
Penetrando sus miradas prematuras, aislados
A lo largo del cemento
Edificios penumbrosos a la tarde
dejaron que las hojas secas perdieran su color
y el galopeo sin aliento
dejó una cerradura cerca de un semáforo rojo
Ella deja que sus labios se sequen
Él mira de costado
El caballo galopea con tres patas, dejando sonidos oxidados
Son ellos los que ciegan su propio paseo
La madera circular sigue girando, pese a la cerradura
que se quedó con la formación de la relación
y del caballo
Cuando por fin el semáforo se puso en verde
El Alicurco
sin andar
Se fueron en una carroza añeja
Sobre calles urbanas
En un caballo desambientado
Uno ideando al otro
Enfocados en su corto futuro, con los ojos parchados
Creyendo que la periferia no importa
Penetrando sus miradas prematuras, aislados
A lo largo del cemento
Edificios penumbrosos a la tarde
dejaron que las hojas secas perdieran su color
y el galopeo sin aliento
dejó una cerradura cerca de un semáforo rojo
Ella deja que sus labios se sequen
Él mira de costado
El caballo galopea con tres patas, dejando sonidos oxidados
Son ellos los que ciegan su propio paseo
La madera circular sigue girando, pese a la cerradura
que se quedó con la formación de la relación
y del caballo
Cuando por fin el semáforo se puso en verde
El Alicurco
domingo, 22 de mayo de 2011
Otoño olvidado
Niebla fría otoñal
En un parque colorido
Arrastre de pies, hojas secas se levantan
en el acto de un niño que juega
Caen, a su propia gravedad, a su propia forma
Con ésta luz que las destaca,
con toda la gama de colores existentes
Junto con la respiración agitada del creador de éste acto
el que hizo poesía en un juego
verde, café, amarillo, rojo
La neblina mojó las hojas
e hizo que la tierra emanara olores nostálgicos
aquellos penetrantes, que nos hacen recordar a éste niño
Que no importa nada, que todo es hojas que caen a la tierra
donde se mojan, donde hacen recordar
Donde recordar ya no importa
Sólo importa respirar y ver la respiración evaporada
en una mañana otoñal
El Alicurco
En un parque colorido
Arrastre de pies, hojas secas se levantan
en el acto de un niño que juega
Caen, a su propia gravedad, a su propia forma
Con ésta luz que las destaca,
con toda la gama de colores existentes
Junto con la respiración agitada del creador de éste acto
el que hizo poesía en un juego
verde, café, amarillo, rojo
La neblina mojó las hojas
e hizo que la tierra emanara olores nostálgicos
aquellos penetrantes, que nos hacen recordar a éste niño
Que no importa nada, que todo es hojas que caen a la tierra
donde se mojan, donde hacen recordar
Donde recordar ya no importa
Sólo importa respirar y ver la respiración evaporada
en una mañana otoñal
El Alicurco
sábado, 14 de mayo de 2011
Autorretrato
Deja el teléfono sonando
Igual como dejaste lo más querido
Mírate, perdiste tu sombra infantil
¿Donde quedaron los besos de mejilla?
Dejaste de dar las manos
Y te confundes soñando la realidad
El miedo a vivir, al despertar
Amando como un niño perdido sin madre
¿A quién olvidaste?
Como si cada mañana fuese un sueño perdido
De amores no correspondidos
De risas enlatadas
Prefieres vivir alienado
Prefieres no contestar la llamada
Es por eso que te aborrezco
Pero también te amo
Cuelga
¿Donde estás?
A miles de kilómetros
¿De quién?
Te despertaste de la primera muerte
Y te fuiste, pequeño ángel
Mientras tu abuela tejía un chaleco blanco
pensando en que vivirías ésta vida
En tu cuerpo se posó un alma anciana
Angustiada por su cuerpo de niño
Abriendo tus ojos, los que ya no son tuyos
¿Escuchas?... contesta el teléfono
Puede ser la llamada de tu vida y te la estás perdiendo
Sabes quién soy, y de donde te llamo
Siempre sostienes lo que crees con firmeza
pero oscila en una confusión abismante
Que depende de tu felicidad o de tu depresión
Tanta suerte y tanta lágrima
Te importa quién te mira a toda hora
Yo te estoy mirando
No me importa, te perdono todo
Estoy contigo, aquí
Nunca me fui
Deja cuanto quieras el teléfono sonando
Deja el cable conectado
Si no fuera por él, no podrías vivir en esta tierra
El Alicurco
Igual como dejaste lo más querido
Mírate, perdiste tu sombra infantil
¿Donde quedaron los besos de mejilla?
Dejaste de dar las manos
Y te confundes soñando la realidad
El miedo a vivir, al despertar
Amando como un niño perdido sin madre
¿A quién olvidaste?
Como si cada mañana fuese un sueño perdido
De amores no correspondidos
De risas enlatadas
Prefieres vivir alienado
Prefieres no contestar la llamada
Es por eso que te aborrezco
Pero también te amo
Cuelga
¿Donde estás?
A miles de kilómetros
¿De quién?
Te despertaste de la primera muerte
Y te fuiste, pequeño ángel
Mientras tu abuela tejía un chaleco blanco
pensando en que vivirías ésta vida
En tu cuerpo se posó un alma anciana
Angustiada por su cuerpo de niño
Abriendo tus ojos, los que ya no son tuyos
¿Escuchas?... contesta el teléfono
Puede ser la llamada de tu vida y te la estás perdiendo
Sabes quién soy, y de donde te llamo
Siempre sostienes lo que crees con firmeza
pero oscila en una confusión abismante
Que depende de tu felicidad o de tu depresión
Tanta suerte y tanta lágrima
Te importa quién te mira a toda hora
Yo te estoy mirando
No me importa, te perdono todo
Estoy contigo, aquí
Nunca me fui
Deja cuanto quieras el teléfono sonando
Deja el cable conectado
Si no fuera por él, no podrías vivir en esta tierra
El Alicurco
jueves, 5 de mayo de 2011
Óvulo lunar
Dos lunas se reflejaron
unidas en un sólo horizonte invisible
Donde las nubes colorearon ambos elementos
En un oscurecido anochecer devoto contrapuesto
por una claridad diurna anaranjada
Cayó una semilla en medio del horizonte
Retumbaron ondas en el vacío
Se expandió el primer tallo en un sólo punto de fuga
Salieron dos tallos
Una apuntando hacia el anochecer
otra hacia el amanecer
Extendiéndose a un ritmo peristáltico
haciendo uno el reflejo del otro
Abriéndose hacia la luna
formando un tronco unísono en ambas dimensiones
En un vaginal campo espacial
Complementando masculino con femenino
Las primeras dos ramas fueron un hombre
Ambos se movían al contrario del otro
Como un espejo
Creciendo desde dentro, como un feto
Hasta hacerse hombre
De su costilla salió la segunda ramificación
La mujer, creciendo desde el sexo
posándose en las piernas del hombre
Sellando un orgasmo cósmico
Gestando su múltiplo en hombres, y luego mujeres
Donde la fornicación crea ramas contrarias
por medio de orgasmos femeninos
Llegando a un punto de tope
En el cual las lunas comienzan a ser absorbidas por las ramas
opacando la luz lunar
Transformando el amanecer y el anochecer
en estados de luz y sombra
Las ramas humanas caen al agua desde ambos cielos contrapuestos
cayendo uniformemente en posición fetal
Mientas cae LA LUNA, rompiendo el espejo
En aguas infinitas, en donde el horizonte es una onda amorfa
Y los cielos se transforman en EL CIELO
Creando así, el óvulo primordial
que gesta, que crea
En forma de LUNA
Ignacio Hernán Rojas Vallejo
unidas en un sólo horizonte invisible
Donde las nubes colorearon ambos elementos
En un oscurecido anochecer devoto contrapuesto
por una claridad diurna anaranjada
Cayó una semilla en medio del horizonte
Retumbaron ondas en el vacío
Se expandió el primer tallo en un sólo punto de fuga
Salieron dos tallos
Una apuntando hacia el anochecer
otra hacia el amanecer
Extendiéndose a un ritmo peristáltico
haciendo uno el reflejo del otro
Abriéndose hacia la luna
formando un tronco unísono en ambas dimensiones
En un vaginal campo espacial
Complementando masculino con femenino
Las primeras dos ramas fueron un hombre
Ambos se movían al contrario del otro
Como un espejo
Creciendo desde dentro, como un feto
Hasta hacerse hombre
De su costilla salió la segunda ramificación
La mujer, creciendo desde el sexo
posándose en las piernas del hombre
Sellando un orgasmo cósmico
Gestando su múltiplo en hombres, y luego mujeres
Donde la fornicación crea ramas contrarias
por medio de orgasmos femeninos
Llegando a un punto de tope
En el cual las lunas comienzan a ser absorbidas por las ramas
opacando la luz lunar
Transformando el amanecer y el anochecer
en estados de luz y sombra
Las ramas humanas caen al agua desde ambos cielos contrapuestos
cayendo uniformemente en posición fetal
Mientas cae LA LUNA, rompiendo el espejo
En aguas infinitas, en donde el horizonte es una onda amorfa
Y los cielos se transforman en EL CIELO
Creando así, el óvulo primordial
que gesta, que crea
En forma de LUNA
Ignacio Hernán Rojas Vallejo
lunes, 25 de abril de 2011
Saudade marítima
Como el mar
Se pierde en la pupila
En la inmensidad del horizonte
Recuerdos castrados de brisas saladas
En la cresta de la ola
Dedos ancianos
Se pierden en la resaca
De mañanas alcohólicas
Por amores lejanos
Te miran esos ojos ciegos
De sirena ambulante
Y te niegas con cara de náufrago seco
Puñado de arena rocoso
Frío marítimo
En la saudade mañanera
Te mece una vez más
Por esos labios embarcados en otro barco
Y acuñados en el alma
El grito de la ola hizo llorar
al anciano que esperó la vida
sentado en la roca del primer beso
Mientras los peces rompen muertos en la costa
Botellas antiguas
chocan agudo después de la tormenta
En estos días en donde el mar
permanece nostálgico.
El Alicurco
Se pierde en la pupila
En la inmensidad del horizonte
Recuerdos castrados de brisas saladas
En la cresta de la ola
Dedos ancianos
Se pierden en la resaca
De mañanas alcohólicas
Por amores lejanos
Te miran esos ojos ciegos
De sirena ambulante
Y te niegas con cara de náufrago seco
Puñado de arena rocoso
Frío marítimo
En la saudade mañanera
Te mece una vez más
Por esos labios embarcados en otro barco
Y acuñados en el alma
El grito de la ola hizo llorar
al anciano que esperó la vida
sentado en la roca del primer beso
Mientras los peces rompen muertos en la costa
Botellas antiguas
chocan agudo después de la tormenta
En estos días en donde el mar
permanece nostálgico.
El Alicurco
lunes, 11 de abril de 2011
Pisos contrarios
El llanto seco
desde el techo
hizo eco en el vacío
Mientras una mano
rasguña la almohada
hasta rajar el algodón
El ahogo infantil
sucede a la par
con la penetración prematura
Y en el piso de arriba
la cuna se mece rabiosa
Abajo, la cama rechina
a un ritmo desconocido
En el umbral nocturno
de madrugadas chillonas
El Alicurco
desde el techo
hizo eco en el vacío
Mientras una mano
rasguña la almohada
hasta rajar el algodón
El ahogo infantil
sucede a la par
con la penetración prematura
Y en el piso de arriba
la cuna se mece rabiosa
Abajo, la cama rechina
a un ritmo desconocido
En el umbral nocturno
de madrugadas chillonas
El Alicurco
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