El Cristo redentor, yo abajo y la estatua arriba, juntos por la distancia, todo gracias a la perspectiva. Al lado de esta, el Pan de Azúcar, montañoso, vista al mar, un atardecer. Abajo de esta otra, otra más de la montaña pero con Carla, mi ex pareja.
Sonriente en todas las fotos, jovial. Trajes de baños cortos, buen sexo.
Todas esas poses turísticas, tanta gente sacando las mismas fotos, filas y filas de gente encuadrando como si se repitiera, como si fuera un calco, la gente cambia. Ni siquiera, las sonrisas, la capacidad de capturar el instante, el segundo de apariencia, pese a que son todos los rostros distintos, clasificables, por alguna razón algo los une.
Cerré el álbum de fotografías, agarré mi champán y tuve la necesidad de tomarlo todo de un sorbazo. No estaba espumoso ¿Cuánto tiempo habré estado con las fotos? El sabor a masa de pan se sostenía en la parte áspera de la lengua.
Tanto estante lleno de libros, mis viejos siempre nostálgicos, con libros sin leer, acumuladores como hormigas. El otro día en este mismo estante encontré un diario del Mercurio del '66.
También estaban esos típicos libros que regalan a la familia, libros de cocina nunca leídos, libros que se compran en los viajes turísticos (tampoco leídos) para hojearlos y ver las mismas fotos que uno se saca en los parques y monumentos.
Tanta gente en la fiesta, casi todos unos viejos, elegantes, manteniendo su juventud en la vestimenta, el "arte" del buen vestir, el ser y el tener.
¿Qué pensarán del hijo del dueño de casa? Acá, chupando sólo. Debería ir y preguntarle al viejo de Armando si me puede dejar cerca de mi casa.
Guardo el álbum primero y voy. Tanta basura acumulada, algún día el estante va a colapsar, esa ordenada va a estar buena. Cuando por fin pude hacer un hueco para el famoso álbum, entre medio de las hojas plásticas, encontré un viejo libro de anatomía del cuerpo humano.
Nuevamente tuve necesidad de sacarlo. Inmediatamente reconocí el color de la portada, un fucsia aviejado, casi como si el mismo tiempo le hubiera otorgado un color propio, ajeno a cualquier gama y combinatoria. No recuerdo qué edad tenía cuando revisaba este libro, ¿De donde salió? ¿Quién lo compró y por qué?. Cuando lo abrí, sentí que mis manos fueron ajenas, como si tuvieran poco compromiso en ese momento, tan grandes, tan adultas, tan poco como las recordaba.
Sentía que me estaban mirando, desvié la mirada del libro y los ojos de una mujer un poco mayor que yo se desviaron hacia abajo. Hizo como si estuviera concentrada en su trago, un champán bien fresco, qué ganas de uno ahora.
El libro por supuesto estaba lleno de polvo, entre cada hoja se notaban los años de ausencia y de poca revisión. Salté toda las letras, las hojas en blanco con información, viejos mecanismos biológicos, análisis obsoletos, prácticamente un libro de existencia romántica y de poca utilidad científica.
Llegué al recuerdo mismo, hojas transparentes con estampados de la figura humana.
Funcionaban como capas, la primera hoja tenía el esqueleto, la segunda los músculos y la tercera el cuerpo completo (de más está adentrarse a describir el sistema nervioso, el sistema límbico y esas cosas).
Cuando vi el cuerpo femenino, sentí una cierta excitación inocente, como si fuese parte del erotismo infantil, un recuerdo de curiosidad. Las hojas no eran como las recordaba, había una especie de mal recuerdo ¿Un mal recuerdo o lo estoy viendo mal ahora?
La música me desconectó, parece que el reproductor no andaba bien, un CD rayado o algo así, volví a levantar la mirada, había menos gente. Aquella mujer seguía estando sola, parecía medio borracha en su soledad, con la mirada baja y poco acompañada. No la quise mirar mucho.
Escuchaba a mi viejo gritando, no entendía muy bien, parecía lejos la voz. Los gritos incrementaban, pero eran palabras indescifrables a mi distancia. Arranqué las hojas transparentes, aprovechando la atención que tenía la gente en la situación del griterío, por lo que pude hacer la maniobra con tranquilidad.
Mientras las guardaba en mi saco, me dirigí a la cocina por un champán. Abrí la heladera y saqué una botella cerrada. Lo bueno de estas botellas es que no se necesita de un saca corcho ni nada, es llegar y tomar. Me senté cerca del lavamanos, estaba bien helada, con un dulzor y un tamaño de burbujas ideal, refrescante después de estar rodeado de gente.
Gracias al vidrio detrás mío pude escuchar mejor el griterío, efectivamente era la voz de mi viejo, con su todo grave, melancólico y medio cascarrabias. Aparentemente mi vieja estaba borracha, ha de haber tomado más de la cuenta. Se fue a dormir y mi viejo no podía soportar que desapareciera de la fiesta.
Había cierta curiosidad, las fotos todavía estaban palpables en la frente, no su trazo, sino los colores resaltadores de la venas, las arterias, el rojo representado en los músculos, era en cierta manera revivir un lado muerto, o despertar un lado dormido si se quiere.
Miré por la ventana, justo daba hacia la portón de salida. Veía sombras moviéndose hacia fuera de la casa, la gente estaba yéndose de la fiesta, inferí nuevamente que mi viejo quiso cortar todo, mi hipótesis se corroboraba en la ausencia de música en el ambiente, por lo que no me quedaba duda alguna.
Con media botella en la mano, me dio un sueño terrible, me levanté del lugar, estaba medio ebrio, no había nadie. Sólo las copas a medio tomar, aperitivos sin comer, las sillas vacías y un silencio electrizante.
El viejo de Armando ha de haberse ido, ya no podía volver a mi casa, agarré uno de los cojines del living, por alguna razón saqué el cojín donde estuvo sentada la mujer de mirada solitaria. Me pesó el cuerpo entero, entré al baño. Sin prender la luz cerré la puerta, corrí las cortinas del baño medias húmedas, y me metí en la bañera. Pensar que hubo un tiempo en el que tenía suficiente espacio como para jugar en ella, pasar horas y horas hasta que la piel cediera en el agua, arrugando la piel de niño. Era fácil acomodar la cabeza en el cojín, me saqué los zapatos e hice un esfuerzo para sacarme el saco, tuve que inclinar el cuerpo hacia arriba y sacar los brazos sin golpearme con los bordes.
Quería usar el saco como una manta para pasar la noche, pero me encontré con las fotos nuevamente, no me iba a levantar para prender la luz, todavía tenía las imágenes en la frente, aparecían de vez en cuando. Saqué de todos modos las fotos, al momento de sacarlas, hubo un roce entre el saco, los filamentos mi mano y las hojas. Era el sonido del plástico, sonaban como si estuvieran adheridas magnéticamente, era un sonido en la oscuridad. De alguna manera hizo que mi cuerpo calzara justo en la bañera.
El Alicurco
Pieza de tela que cuelga en la parte superior de la cortina o cortinaje como adorno pero que es independiente de su mecanismo permaneciendo fija.
martes, 13 de diciembre de 2011
domingo, 11 de diciembre de 2011
En el instante del día
Llovía.
No había ninguna luz prendida.
La entrada del departamento olía a humedad.
Un paraguas mal apoyado contra la pared
goteaba desde la punta.
Habían huellas de botas en el piso de madera,
y en la alfombra.
Alguien prendió un cigarrillo, el cenicero estaba usado.
El ventanal quedó abierto, las cortinas transparentes
se mecían al ritmo del viento.
La radio estaba prendida, parpadeaba cada 5 segundos,
su luz azuleja iluminaba un florero vacío.
Sólo se escuchaba un zumbido agudo y un eco.
Seguía lloviendo afuera del departamento.
El Alicurco
No había ninguna luz prendida.
La entrada del departamento olía a humedad.
Un paraguas mal apoyado contra la pared
goteaba desde la punta.
Habían huellas de botas en el piso de madera,
y en la alfombra.
Alguien prendió un cigarrillo, el cenicero estaba usado.
El ventanal quedó abierto, las cortinas transparentes
se mecían al ritmo del viento.
La radio estaba prendida, parpadeaba cada 5 segundos,
su luz azuleja iluminaba un florero vacío.
Sólo se escuchaba un zumbido agudo y un eco.
Seguía lloviendo afuera del departamento.
El Alicurco
viernes, 28 de octubre de 2011
En verde seno
Sueñan los soñadores
Que tanta tierra extrae la boca del estómago
Tanta plantación en el camino de un sólo hombre
El que canta sólo en su jardín
Y tantos pasos sueña sin tierras ni soles
Canta el desarraigado, cosechando y desechando
Sueña con plantas sin raíces
El hombre que escupe en su tierra, el que vive volviendo
Canta el viento en la sien de los que siembran el verde de su espalda
De los que deambulan sin esperar despertar
El Alicurco
Que tanta tierra extrae la boca del estómago
Tanta plantación en el camino de un sólo hombre
El que canta sólo en su jardín
Y tantos pasos sueña sin tierras ni soles
Canta el desarraigado, cosechando y desechando
Sueña con plantas sin raíces
El hombre que escupe en su tierra, el que vive volviendo
Canta el viento en la sien de los que siembran el verde de su espalda
De los que deambulan sin esperar despertar
El Alicurco
lunes, 12 de septiembre de 2011
La voz del concreto
Hace tanto tanto
Que la ciudad inunda el cielo
Que los vidrios nocturnos acarician círculos y destellos de luces
Reflejos de neón, que tiñen los rostros perdidos
Cables retorcidos se deslizan entre las calles por postes
Edificios erectos, que violan el Sol durante el día
Hace tanto tanto
Que la gente llora gris
Que el humo urbano emana dolores nostálgicos de idas
Que los trenes evaporan lágrimas
Y los aviones tartamudean vientos sin vuelta
Hace tanto, tanto
Que metales verticales y propagandas
Que ciegos y mantas
Que calles vacías
Y tanta, tanta ciudad
El Alicurco
Que la ciudad inunda el cielo
Que los vidrios nocturnos acarician círculos y destellos de luces
Reflejos de neón, que tiñen los rostros perdidos
Cables retorcidos se deslizan entre las calles por postes
Edificios erectos, que violan el Sol durante el día
Hace tanto tanto
Que la gente llora gris
Que el humo urbano emana dolores nostálgicos de idas
Que los trenes evaporan lágrimas
Y los aviones tartamudean vientos sin vuelta
Hace tanto, tanto
Que metales verticales y propagandas
Que ciegos y mantas
Que calles vacías
Y tanta, tanta ciudad
El Alicurco
jueves, 11 de agosto de 2011
Retrato, memoria
Se cayó la nitidez
del rostro de piel encuadrado
Pálida quedó, demasiado
casi incógnito sus ojos pasionales
En una mesa, en un rincón
a la vista de toda la casa
Un recuerdo roto, triste
En un fragmento de su cuerpo
En todo el blanco y el negro
Opacado por el tiempo
Inmortal en el recuerdo
Aquellos dos puntos negros
vigilantes, eternos
Se borran junto al peso
del tiempo y del cuerpo
Cayendo lo mundano
Y esa figura borrosa
latente de memoria
De la mía
Enmarcada ella
Aún mirándome
Aún mirándola
En lo que es casi
una pantalla en blanco
El Alicurco
del rostro de piel encuadrado
Pálida quedó, demasiado
casi incógnito sus ojos pasionales
En una mesa, en un rincón
a la vista de toda la casa
Un recuerdo roto, triste
En un fragmento de su cuerpo
En todo el blanco y el negro
Opacado por el tiempo
Inmortal en el recuerdo
Aquellos dos puntos negros
vigilantes, eternos
Se borran junto al peso
del tiempo y del cuerpo
Cayendo lo mundano
Y esa figura borrosa
latente de memoria
De la mía
Enmarcada ella
Aún mirándome
Aún mirándola
En lo que es casi
una pantalla en blanco
El Alicurco
domingo, 10 de julio de 2011
Bajo el dolor de las palmas
Duele, pese a ser piel muerta
y podría doler cualquier otra cosa.
Sin querer ser estigma, tanto dolió aquella escena
que quise enterrarla en el cuerpo.
¿Por qué las palmas?
Si no soy ningún Cristo.
Pasa que la lanza fue uña, y no fue enterrada en la costilla.
Casi por acto reflejo las cinco marcas en ambas ya estaban.
No era sangre y agua.
Fue la despedida entre ambos
Dolía más que el nudo intragable posado en la garganta
Pero tampoco era eso lo que más dolía.
Fue el peor dolor pasional que pudo pasar.
Se enfrió la sangre, porque no quise ver más.
Al rasgar aquellas acolchadas capas de grasa y piel,
el dolor pasó a un segundo plano.
Fue el momento en donde todo pensamiento y dolor corporal se detuvo,
supe que me acompañarías para toda la vida, en las manos.
El Alicurco
y podría doler cualquier otra cosa.
Sin querer ser estigma, tanto dolió aquella escena
que quise enterrarla en el cuerpo.
¿Por qué las palmas?
Si no soy ningún Cristo.
Pasa que la lanza fue uña, y no fue enterrada en la costilla.
Casi por acto reflejo las cinco marcas en ambas ya estaban.
No era sangre y agua.
Fue la despedida entre ambos
Dolía más que el nudo intragable posado en la garganta
Pero tampoco era eso lo que más dolía.
Fue el peor dolor pasional que pudo pasar.
Se enfrió la sangre, porque no quise ver más.
Al rasgar aquellas acolchadas capas de grasa y piel,
el dolor pasó a un segundo plano.
Fue el momento en donde todo pensamiento y dolor corporal se detuvo,
supe que me acompañarías para toda la vida, en las manos.
El Alicurco
jueves, 2 de junio de 2011
Donde cae la ciudad
Hábitat ciega, gris
Punto de fuga sin rumbo
perdido en historias colectivas
en las peatonales
Donde la gente deja una angustia
en la última quemada del cigarrillo
ajustándose en una grieta de tiempo
cargado de pensamientos perdidos
El lineal movimiento urbano
funciona a un ritmo propio
configurado por seres individuales
pero en donde lo individual no existe
El hombre se hace hombre
cuando su figura destaca de la masa
y tiene tiempo de mirar aquellas colillas
que emanan sus últimas señales de nicotina
Son aquellos gases coloristas que tiñen el cielo
De autos, motos y cigarrillos
que hacen arder lo ojos
Como si esa angustia perteneciera a todos
Edificios de punta fría
hacen sombra al cielo
Sonidos metálicos rebotan
en las miles de ventanas opacas
En donde el sonido se vuelve mudo en las calles
de tanto insistir con la bocina
Porque el hombre deja de ser hombre
frente a su dimensión urbana
El hábitat se mueve
en su propia vuelta circular
Y el hombre está en el centro
de ese movimiento de calles
El Alicurco
Punto de fuga sin rumbo
perdido en historias colectivas
en las peatonales
Donde la gente deja una angustia
en la última quemada del cigarrillo
ajustándose en una grieta de tiempo
cargado de pensamientos perdidos
El lineal movimiento urbano
funciona a un ritmo propio
configurado por seres individuales
pero en donde lo individual no existe
El hombre se hace hombre
cuando su figura destaca de la masa
y tiene tiempo de mirar aquellas colillas
que emanan sus últimas señales de nicotina
Son aquellos gases coloristas que tiñen el cielo
De autos, motos y cigarrillos
que hacen arder lo ojos
Como si esa angustia perteneciera a todos
Edificios de punta fría
hacen sombra al cielo
Sonidos metálicos rebotan
en las miles de ventanas opacas
En donde el sonido se vuelve mudo en las calles
de tanto insistir con la bocina
Porque el hombre deja de ser hombre
frente a su dimensión urbana
El hábitat se mueve
en su propia vuelta circular
Y el hombre está en el centro
de ese movimiento de calles
El Alicurco
domingo, 29 de mayo de 2011
Amando con viseras
Amantes en camino
sin andar
Se fueron en una carroza añeja
Sobre calles urbanas
En un caballo desambientado
Uno ideando al otro
Enfocados en su corto futuro, con los ojos parchados
Creyendo que la periferia no importa
Penetrando sus miradas prematuras, aislados
A lo largo del cemento
Edificios penumbrosos a la tarde
dejaron que las hojas secas perdieran su color
y el galopeo sin aliento
dejó una cerradura cerca de un semáforo rojo
Ella deja que sus labios se sequen
Él mira de costado
El caballo galopea con tres patas, dejando sonidos oxidados
Son ellos los que ciegan su propio paseo
La madera circular sigue girando, pese a la cerradura
que se quedó con la formación de la relación
y del caballo
Cuando por fin el semáforo se puso en verde
El Alicurco
sin andar
Se fueron en una carroza añeja
Sobre calles urbanas
En un caballo desambientado
Uno ideando al otro
Enfocados en su corto futuro, con los ojos parchados
Creyendo que la periferia no importa
Penetrando sus miradas prematuras, aislados
A lo largo del cemento
Edificios penumbrosos a la tarde
dejaron que las hojas secas perdieran su color
y el galopeo sin aliento
dejó una cerradura cerca de un semáforo rojo
Ella deja que sus labios se sequen
Él mira de costado
El caballo galopea con tres patas, dejando sonidos oxidados
Son ellos los que ciegan su propio paseo
La madera circular sigue girando, pese a la cerradura
que se quedó con la formación de la relación
y del caballo
Cuando por fin el semáforo se puso en verde
El Alicurco
domingo, 22 de mayo de 2011
Otoño olvidado
Niebla fría otoñal
En un parque colorido
Arrastre de pies, hojas secas se levantan
en el acto de un niño que juega
Caen, a su propia gravedad, a su propia forma
Con ésta luz que las destaca,
con toda la gama de colores existentes
Junto con la respiración agitada del creador de éste acto
el que hizo poesía en un juego
verde, café, amarillo, rojo
La neblina mojó las hojas
e hizo que la tierra emanara olores nostálgicos
aquellos penetrantes, que nos hacen recordar a éste niño
Que no importa nada, que todo es hojas que caen a la tierra
donde se mojan, donde hacen recordar
Donde recordar ya no importa
Sólo importa respirar y ver la respiración evaporada
en una mañana otoñal
El Alicurco
En un parque colorido
Arrastre de pies, hojas secas se levantan
en el acto de un niño que juega
Caen, a su propia gravedad, a su propia forma
Con ésta luz que las destaca,
con toda la gama de colores existentes
Junto con la respiración agitada del creador de éste acto
el que hizo poesía en un juego
verde, café, amarillo, rojo
La neblina mojó las hojas
e hizo que la tierra emanara olores nostálgicos
aquellos penetrantes, que nos hacen recordar a éste niño
Que no importa nada, que todo es hojas que caen a la tierra
donde se mojan, donde hacen recordar
Donde recordar ya no importa
Sólo importa respirar y ver la respiración evaporada
en una mañana otoñal
El Alicurco
sábado, 14 de mayo de 2011
Autorretrato
Deja el teléfono sonando
Igual como dejaste lo más querido
Mírate, perdiste tu sombra infantil
¿Donde quedaron los besos de mejilla?
Dejaste de dar las manos
Y te confundes soñando la realidad
El miedo a vivir, al despertar
Amando como un niño perdido sin madre
¿A quién olvidaste?
Como si cada mañana fuese un sueño perdido
De amores no correspondidos
De risas enlatadas
Prefieres vivir alienado
Prefieres no contestar la llamada
Es por eso que te aborrezco
Pero también te amo
Cuelga
¿Donde estás?
A miles de kilómetros
¿De quién?
Te despertaste de la primera muerte
Y te fuiste, pequeño ángel
Mientras tu abuela tejía un chaleco blanco
pensando en que vivirías ésta vida
En tu cuerpo se posó un alma anciana
Angustiada por su cuerpo de niño
Abriendo tus ojos, los que ya no son tuyos
¿Escuchas?... contesta el teléfono
Puede ser la llamada de tu vida y te la estás perdiendo
Sabes quién soy, y de donde te llamo
Siempre sostienes lo que crees con firmeza
pero oscila en una confusión abismante
Que depende de tu felicidad o de tu depresión
Tanta suerte y tanta lágrima
Te importa quién te mira a toda hora
Yo te estoy mirando
No me importa, te perdono todo
Estoy contigo, aquí
Nunca me fui
Deja cuanto quieras el teléfono sonando
Deja el cable conectado
Si no fuera por él, no podrías vivir en esta tierra
El Alicurco
Igual como dejaste lo más querido
Mírate, perdiste tu sombra infantil
¿Donde quedaron los besos de mejilla?
Dejaste de dar las manos
Y te confundes soñando la realidad
El miedo a vivir, al despertar
Amando como un niño perdido sin madre
¿A quién olvidaste?
Como si cada mañana fuese un sueño perdido
De amores no correspondidos
De risas enlatadas
Prefieres vivir alienado
Prefieres no contestar la llamada
Es por eso que te aborrezco
Pero también te amo
Cuelga
¿Donde estás?
A miles de kilómetros
¿De quién?
Te despertaste de la primera muerte
Y te fuiste, pequeño ángel
Mientras tu abuela tejía un chaleco blanco
pensando en que vivirías ésta vida
En tu cuerpo se posó un alma anciana
Angustiada por su cuerpo de niño
Abriendo tus ojos, los que ya no son tuyos
¿Escuchas?... contesta el teléfono
Puede ser la llamada de tu vida y te la estás perdiendo
Sabes quién soy, y de donde te llamo
Siempre sostienes lo que crees con firmeza
pero oscila en una confusión abismante
Que depende de tu felicidad o de tu depresión
Tanta suerte y tanta lágrima
Te importa quién te mira a toda hora
Yo te estoy mirando
No me importa, te perdono todo
Estoy contigo, aquí
Nunca me fui
Deja cuanto quieras el teléfono sonando
Deja el cable conectado
Si no fuera por él, no podrías vivir en esta tierra
El Alicurco
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