lunes, 4 de abril de 2011

Por una muerte bien vivida

Siempre esperé a que la muerte tocara mi puerta
La esperaba con vino tinto
A eso de las doce de la mañana sentado en el living
Nunca llegaba
Me reí de tantos políticos y de religiosos para llamar su atención
Tomé mil riesgos para que se acercara a la entrada
Quería encararla
Nunca me importó su apariencia
Si fuese hombre o mujer
Quería que tocara mi puerta para tomarme una copa con ella
Hablar toda la mañana y noche hasta caer de borrachos
Pondría un tango en mi radio distorsionada
Y bailaría hasta la eternidad
Sería el Gardel de la noche
Pero llegó silenciosa en un sueño
La reconocí con una sonrisa
Sentí mis manos por última vez
Mis dedos, como si fuera un recién nacido
Junto con eso mis recuerdos
Pasaron tantas mujeres, tantas angustias y miedos
Que en este momento me son menos importantes que el papa
Prefiero imaginar a mis hijos, mi mujer, las amistades vivas y difuntas
Porque al final de la canción lo único que importa es el recuerdo vivo
Saber que todo lo que hice fue a mi manera
Y saber que esto termina acá
Con la puerta abierta y el vaso vacío
Me fui, al cabaret de los muertos
Nos vemos mañana

Ignacio Hernán Rojas Vallejo

domingo, 3 de abril de 2011

Canto carnicero

El cuchillo cae
Sudor que quema
Costillas de cordero
Longanizas convertidas en péndulos en tardes ventosas
Las ventanas sudan grasa
Un perro muerde su propia encía
Delantal blanco
Sangre coagulada
Calor húmedo
Un anciano se quita una costra del codo frente a la carnicería
La cabeza de cerdo mira un niño
El cuchillo cae
Las moscas frotan sus patas
La costra sale, el codo sangra
El perro come su propio diente
Las longanizas se detienen
Una gallina es degollada
El niño llora
El cuchillo cae
Las frentes sudan
Mujeres gordas con maquillaje corrido
Carne molida
El viejo lame su codo
Patas de gallina
El cuchillo cae
Vacas colgadas
El perro ladra
Cuchillo rojo

El Alicurco

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cabarets de letras

Las letras pueden ser putas disfrazadas de intelectuales
Pueden escribir los mejores placeres para cualquier tipo de lector
La sintaxis puede ser igual de confusa que labios femeninos
Pueden redactar mentiras y orgasmos mayúsculos con brevedades parecidas al haiku
Ni hablar de caligrafías redondas y sensuales
Pueden dar erecciones lingüísticas a los analfabetos
Porque leer no es muy distinto a llevarse a una prostituta a la cama
Y comprender las letras es meterse a la mente de una mujer
Son tan sólo símbolos amorfos que se ligan con los labios
Se deslizan entre los dientes, escupen y nacen palabras conformadas por letras
Cada una con su propia forma y tamaño, con distinta actitud y personalidad
Cabarets de bocas, con filas largas de lectores afuera, esperando saciar su hambre
Nos hablan a través de los niños, de los travestidos, de los amigos, de los asesinos, de las esposas, de las amantes.
Palabras hay muchas, mujeres, también, letras muy pocas.

El Alicurco

viernes, 4 de marzo de 2011

Puerta sonriente

Ayer se posó una sonrisa afuera de mi puerta
Con los labios pintados en acuarelas
Y con dientes de publicidad dental
Balbuceó toda la tarde un tarareo
No tocó la puerta nunca
Estaba ahí, parada
Veía la sombra de sus pies sonrientes
No se iba nunca
¿Por qué no tocaba?
Puse mi oreja en la puerta de entrada
Escuchaba su sonrisa
Estaba ahí
Con toda la boca coloreada
Tarareando en la entrada de mi casa
Hasta el blanco de sus dientes oía
Se posó otra vez, en la noche
Sin mover los labios
De vez en cuando veía si todavía estaba
Podía sentirla, pero
¿Por qué no tocaba?

El Alicurco

domingo, 6 de febrero de 2011

Una vida de letras

Se queman sus lentes por ser un intelectual
Mientras se derrite el marco de plástico y rasguña el vidrio óptico con su mano izquierda
Porque seguía creyendo ser un intelectual
Su trabajo de imprenta sofisticada
Letra curva e inclinada hacia la derecha que demuestra cierta nostalgia y pesimismo
Fumando sus últimas palabras en el rojo del fuego
Desesperado por su piel irritada, y su lápiz sudoroso
Con el rostro endurecido de palabras que perdieron sentido desde los seis años
Nunca dejó de ser un hombre de traje verde, porque creía ser un intelectual
A estas horas de la mañana, escribiendo con manos veloces sus quemaduras
Mientras flamea su espalda, sus lentes y su letra
Con la goma de los zapatos esparcida en el piso de madera
Dando al mundo su cólera literaria, palabras de un hombre contra el mundo
Un hombre con lentes y traje verde, que vivió una vida apasionada junto al fuego
Ardiendo en la ceguera de vidrios rasguñados, de oraciones desordenadas, pero finas
En el papel de un intelectual que escribió sus últimas palabras con cenizas

El Alicurco

sábado, 29 de enero de 2011

Quimeras de cama

En unos segundos encontré mis pestañas encima tuyo, junto con un aire frío en la espalda que me obliga a sostenerte.
Hallé el relieve de tu piel, con los ojos encima de tus poros.
Y mientras suspiro futuros indeseables en tu hombro, susurro entre el lóbulo y el aro de tu oreja todo lo que no digo cuando tus ojos me vigilan.
Mientras cada minuto un haz de luz atraviesa la ventana y pareciera que nos busca entre las sábanas y la alfombra, yo miro tus uñas que reflejan el sol muy cerca de mi almohada. Y termino descubriendo nuestras extremidades inmersas en la humedad del rocío diurno.
Entre cuerpos desnudos no hay pudor mientras permanezcan los cuerpos juntos. A merced de la verdad que revelan los defectos corporales, y un perfecto instante para enamorarse de aquellos lunares únicos que formarán parte de la retina.
Perdido entre los pensamientos del instante, y con miedo a lo que podría venir en la ausencia entre dedos que no te hallan.
Porque esta quimera ardiente no se calla nunca, y aunque se rompa, seguirá ardiendo en un rincón, esperando flamear por las noches vagabundas de entrañas solitarias.
Es sabor a cenizas cuando en mañanas como éstas me pierdo en los pliegues de tus labios sedados en sueño, chocando los dientes y el aliento para dormir. Dejar de pensar qué aguarda cuando por fin te despiertes y te arropes con pudor.
Me doy cuenta de que el sonido metálico de la hélice del techo está funcionando. Circular, infinito, un circuito que seguirá repitiéndose por siempre.
Mientras apoyo mi cabeza en tus costillas, el devaneo giratorio penetra mis orejas, corroborando que tu piel sigue aquí, esperando en el silencio eléctrico las primeras palabras que me dirás.

El Alicurco

lunes, 27 de diciembre de 2010

Déjala, es ELLA

Rechinan, rechinan...
Como si se oxidaran los dientes
Un ladrido adolescente, de aquellas malas épocas
El dolor de las calles vacías empiezan
Es medianoche, está húmedo... rechinan
El poste del frente parpadea por el ruido
Mujer, es tarde, para por un momento
Se desgarra la lengua entre los dientes
Y la ciudad se encoge en el luto
Casas, autos, basureros, postes defectuosos
Rechinan... las rejas tiemblan esta noche por esa boca
Casi no queda maquillaje en el ardor de sus ojos
Nadie se atreve a salir de sus hogares
Lo perdió
Madrugada de silencio para cada miembro de la ciudad
Se escuchan los gritos de dolor hasta el bosque limítrofe
Y las hojas tiemblan por esos dientes
Gatos se deslizan entre callejones oscuros esquivando el llanto
Santa verdad, santa mentira, hasta las campanas de la iglesia se callan
El por qué no basta, cualquier objeto, cualquier insecto comprende su dolor
Rechinan y rechinan mientras se ahoga en la ropa de sus hombros
Porque lo perdió, y nadie puede reponer esa pérdida
Aquella mujer, la de ésta medianoche
Poco sucede, pero todos la sentimos
Por eso callamos, por eso mismo no hay de qué apenarse
Nada más el silencio es quién puede acompañarla
Se apagó el poste
Sucede que se le acabaron los dientes y se quedó dormida... rechinan

El Alicurco

lunes, 6 de diciembre de 2010

Costras ancianas

Dejamos de ser niños cuando encaramos la nostalgia
Cuando la pelota descuerada del barrio empezó a girar a nuestras espaldas
Y dejamos de ver costras en los codos
Quedaron atrás los juegos seguros de manos y dientes
Llegó el día de las cicatrices
Vinieron pestes polares de deseos y carne
Las canas dan suspiro a los que todavía corren detrás de esa pelota
Hay quienes viven todavía calles del barrio embotelladas en recuerdos
Otros siguen persiguiendo con enojo aquel golpe que le deben en la nariz
Incluyendo a los viejos celosos de las plazas que lamentan sus mañanas
Sin olvidar a aquellos que aún viven sin bastón
Añejos recuerdos nos dejan las heridas rojas de infancia
Y el enfrentamiento del tiempo se vive con arrugas al momento de crecer

El Alicurco

sábado, 4 de diciembre de 2010

Inquilinos detestables

No toleraré que las mandíbulas de todos mis recuerdos me desgarren
Empezaré creando fantasmas futuros que peguen en mi frente un espejo
Pues tengo la voluntad para dejar en silencio al suspiro
Pueden irse bien lejos, todo lo que quieran
Cada viaje retrospectivo camina con correa detrás mío
Aunque mutilen con su compañía mis mañanas, la tarde o la noche estarán al resguardo
Si su tarea es vivir en los engranajes cerebrales, bien por ustedes
Sanguinarios de almohadas dulces, los sueños podrán hacerlos pesadillas
Pero nunca obtendrán una gota de realidad
Y si alimentan con penas y miedos su estadía en mis pensamientos, sosténganse
Porque no toleraré a viejos amargos como ustedes por acá

El Alicurco

domingo, 7 de noviembre de 2010

Salud y Soledad

Aterrizo el vino coagulado, espeso y con sabor a carbón
A mi mesa, a mi melancolía, a mi
Llenando la copa vacía, llenando mi cuerpo vacío
Dejando caer la cabeza sobre el vidrio oscuro de mi cuarto
Observando como la lluvia convierte un universo de gotas efímeras la noche
Mientras que mi parpadeo se vuelve cada vez más lento
Olvidando que existe la amargura, amargo, amargo vino
Y recordando que el tiempo se estira cuando bebo
Aplastando el dolor de una noche, acompañado de mi universo húmedo
Deviniendo cada gota, una sobre otra, con una copa tras otra
Elevando mi conciencia con cada sorbo, dejando pasar el dolor, disfrutando el silbido de la lluvia
Acompañándome, repitiendo otra velada conmigo
Sólo, con el corcho de la botella entre las uñas
Dejando pasar esta rabia amarga, cobijándome con esta melodía
Como si fuera una canción de cuna hecha para mí
¡Salud! a la ventana, a la botella, al corcho, a la copa y a mi soledad

El Alicurco